GASTRONOMÍA TÍPICA DE LA REGIÓN.

AZMINDA AGUILAR RUIZ

Huetamo goza de una gran fama por los ricos alimentos que las familias cocinan con arte y buen sazón. No hay persona que llegue de visita a la región que no saboree con gran apetito los platillos de alimentos típicos; no hay quien se resista a consumirlos; la técnica para elaborar y cocinar, se transmite de generación en generación, y lo más valioso para los habitantes de la ciudad y sus alrededores es que la cocina regional forma parte de la cultura y, esta se enriquece día a día con la participación entusiasta y creativa de las mujeres, cuya inspiración se proyecta en cada uno de los guisados.

PLATILLOS TÍPICOS.- Hay una gran variedad de alimentos típicos, característicos de la región, únicos entre tantos que tiene la cocina michoacana y son los siguientes:

APORREADO CON HUEVO O SANCÓN.- E l aporreado es un sabroso guisado, preparado con carne de res oreada, ésta se sosas y se aporrea o golpea con el tejocote para que ablande y pueda deshebrarse, finalmente, se recomienda freírla en suficiente aceite y en cazuela de barro. Cuando la carne está dorada se agrega los huevos, procurando no batirlos porque el aporreado “batuqueado” como decimos en la región, no está bueno; luego se agrega la salsa molcajeteada: jitomate y chile verde o si lo prefieren, puede ser chile guajillo con tomate de hoja. Guisar el aporreado tiene su chiste, no todas las personas lo saben hacer. Visita el mercado y en sus cocinas y en los puestos, que rodean el mercado, siempre encontrarás cazuelas con rico aporreado. ¡Riquísimo es este platillo! ¿Verdad Doña Mari? Para esta señora mis respetos, hace un aporreado buenísimo.

EL APORREADO SANCÓN.- Es un guisado que se prepara sin huevo, únicamente lleva carne deshebrada y salsa. A muchas personas les agrada el aporreado sancón ¡sabrosísimo!

 CHIMPA.- ¡Que rica Chimpa! Cocinada con varios ingredientes, la pepita de calabaza es el principal; hoy tenemos la ventaja de que ya se vende la pasta preparada. La Chimpa es un mole verde con carne de pollo o de cerdo. Se condimenta con chile verde y ajo molidos; chile guajillo dorado, se agrega entero, cominos, rodajas de jitomate y cebolla, se sazona con caldo de pollo. La Chimpa se acompaña con tamales nejos o tortillas calientes. 

MOLE ROJO CON TAMALES NEJOS.- ¡Para mole rojo, el de Huetamo! Es único, quien va a una cocina y no come mole con tamal nejo, se pierde de algo buenísimo. El mole es cuchara de todas las bodas y de todas las fiestas, cuando falta mole en un banquete, parece que no está completo el menú. En el mercado encuentras pasta de este mole, es fácil adquirirla.

FRIJOLES PUERCOS.- Puercos, Puercos, pero ¡Que sabrosos son! De las fiestas son los consentidos, cuando se sabe que van a dar frijoles puercos en la comida, los invitados no faltan. Güeritos,  adornados con queso seco, longaniza, aceitunas, chiles en vinagre, rodajas de cebolla y de jitomate. Es un platillo completo ¿ya se dieron cuenta por qué se les dice puercos? Con todos los ingredientes que llevan, sí que son puercos.

HUILOTAS.- Aves pequeñas que se alimentan de ajonjolí. Llegan a la región a la “pepena” es decir, cuando los campesinos concluyen la cosecha, siempre quedan regadas algunas semillas de ajonjolí  y es cuando llegan estos animalitos a comer, pero mala suerte, los atrapan y van a parar a una cazuela, se comen cocidas y doradas acompañadas de frijoles güeros o guisadas en chile rojo. Tiene patitas flacas pero su pechuga es carnosa. También se les llama “tiutas”. Son muy sabrosas.  

CHANFAINA.- Platillo sabroso, se prepara con el aparato digestivo del chivo o cerdo. Tiene su técnica y quien la sabe guisar se puede calificar como magnifica cocinera. Es un alimento que no a todos gusta por tratarse de vísceras. Los que somos de Huetamo, tenemos educado el paladar para disfrutar de la rica chanfaina.

CHORIZO CON FRIJOLES.- El chorizo y la longaniza de Huetamo tiene la particularidad de prepararse con lomo de cerdo no lleva carne grasosa y, los condimentos que se agregan les dan un  gran sabor y un olor únicos, no hay persona alguna que se resista a comer este exquisito platillo: CHORIZO CON FRIJOLES, aderezados con una porción de la grasa que soltó el chorizo al freírse y salsa de pico de gallo. ¡Qué sabroso es el chorizo, hasta limpiamos el plato!

UCHEPOS CON JOCOQUE.- Tamalitos de elote tierno, envueltos en hojas verdes desprendidas de los elotes; cocidos a vapor. Son sabrosos y se acompañan con jocoque, chile molcajeteado y queso fresco. Comer uchepos con jocote, con jocoque, es dedicar tiempo al disfrute de un apetitoso manjar. Hay que visitar el mercado por la mañana, temprano, porque los uchepos y el jocoque se terminan pronto.

 TOQUERES.- ¿Tú quieres, toqueres? ¡Claro! Todos queremos comer toqueres, todo es que nos acerquemos al comal que muestra las caras barrositas de las gorditas, redondas y trigueñas por el calor del fuego y esperemos a que nos toque nuestro turno ¿Qué son esas famosas toqueres? Son memelas: tortilla gruesa y pequeñas hechos de elote boquerón, es decir, que no es ni tierno ni macizo, está en un término medio. Algunos dicen, que cuando una mujer no es chica ni grande de edad está toquerona. ¿Qué les parece ese ejemplo? Saborear y disfrutar una o más toqueres es todo un ritual alimenticio ¡hasta se me hace agua la boca! Sólo de imaginar el molcajete con chile, el queso fresco, puesto al alcance de las comensales, recibir la toquere de manos de la buena mujer que hace posible la satisfacción de disfrutar de una toquere adornada con salsa y queso, quisiera tenerla enfrente para comérmela a mordidas.

CHILE DE MANGO.- ¡Estás como mango! En la región hay muchas huertas frutales, cada barrio tiene las suyas; por eso en temporadas de mangos y ciruelas, el mercado se ve invadido de esta fruta. El mango tiene diversas maneras de comerse: dulce de mango, agua de mango, paletas de mango, cóctel de mango, nieve de mango y chile de mango. En la mesa de la generalidad de los hogares, se acompaña a los alimentos con salsa de mango; esta salsa se hace con chile de árbol y en lugar de jitomate se le pone mango semi cocido; todos los ingredientes se muelen en un molcajete de piedra, el que puesto en la mesa, alimenta el apetito de los ingredientes de la familia. Uno o más tacos de chile con mango le dan complacencia al más exigente paladar. ¡Prueba! En verdad que es rico este tipo de chile.

SHÚMATA.- ¡que sabrosa es la shúmata! Dulce elaborado con ciruela, piloncillo y canela. Es un postre que puede comerse solo, con atole blanco, de maíz y sin sal o con un vaso de leche fría. El postre de shúmata es fácil de prepararse es económico y además sabroso. ¡Pruébalo!

MANÁCATA.-  un buen desayuno o merienda debe considerar en el menú la manácata: dulce sabroso elaborado con calabaza cocida endulzada, maíz también  hervido; generalmente se utiliza el nixtamal, anís o cáscaras de limón o canela. Los ingredientes se mezclan y queda un sabroso postre “para chuparse los dedos”. Se come solo, con atole blanco o con leche fría. El que sabe que es manácata, presenta su tarjeta de identificación con la región de tierra caliente.

PACHÚMATA O PACHÓMATA.- tortillas calientes, despedazadas, machacadas, trituradas, con los dedos de la mano, hasta convertirlas en pedazos compactos, tipo de masa cocida, por eso deben de estar calientes, sacadas del comal, algunas personas las prefieren, algo quemadas. Acto seguido se sirve en un recipiente grande y hondo, leche, a la que se agregan las tortillas machacadas y sal al gusto. ¡Buen provecho!

CHIPIL Y SÁNCHICUA.- verdadero alimento vegetal, naturista. El chípil es una planta que nace en el campo, de manera silvestre, en tiempo de lluvia; se vende en el mercado en manojos. La planta no debe de estar seca sino verde, recién cortada. Se hace con sus hojas, un sabroso caldillo que se adereza con chile verde, finamente picado, cebolla también picada, limón y sal al gusto. Recuerdo que mi madre decía: quítale las plumas a la gallina, pon el agua a hervir y cuando este bien caliente, agrégale la gallina; cuida que se marchiten y luego bajas, del fuego la olla. “quítale las plumas” era separar las hojas de las ramas y agregar la gallina al agua caliente, era poner las hojas perfectamente lavadas. En cuento el agua se pintara de amarillo, se retiraba el recipiente del fuego y enseguida a servir los platos de chípil. ¡Hasta sudó el angelito! y en verdad corría el sudor agradable por el rostro de los comensales. Se llama sánchicua a un árbol silvestre, cuyas ramas carecen de hojas, en su lugar, tienen unos granitos como si fueran botones en floración y esas ramas se preparaban en caldillo como se hace con el chípil. También es muy sabrosa, se consigue en el mercado, en tiempo de lluvia y se vende en manojos.

LAS CENADURÍAS.- al caer la tarde, cuando el sol parpadea hasta cerrar sus ojos, un manto de entusiasmo y de alegría envuelve a los dueños y dueñas de puestos que destacan en los portales y calles aledañas al jardín. Son personas trabajadoras que fomentan la economía del municipio además de dar gusto al apetito de quienes acostumbran cenar.

Son famosas las enchiladas michoacanas rojas, blanditas adornadas con verdura, polvo de queso seco, especial para el platillo. Se  pueden acompañar con carne asada a las brasas o por pieza de pollo frito, primero macerado en especias las que le dan un exquisito sabor. ¡Hum qué ricas!

Los percances son muy solicitados: el pescuezo, las alas, las patas y las vísceras del pollo, se congregan en un plato de frijoles güeritos a los que se les agrega la salsa de pico de gallo o los chiles en vinagre. Con gusto, pronto se le hace honor a este platillo, dejando como huella de su existencia, únicamente los huesos del pollo. El comensal, satisfecho, comenta y reflexiona, ¡újule! Ahora sí comí mucho, no se cuántas tortillas consumí.

Los espigados y bien enrolladitos tacos rellenos de carne o de frijoles copeteados por verdura: col picada finamente, zanahorias rebanadas, rodajas de jitomate y cebolla, chiles en vinagre; crema y polvo de queso. ¿No les parece que es un suculento platillo? Les prevengo, si quieren comer tacos hay que hacer fila y esperar turno. Si lo dudan pregúntele a Guille, ella es famosa dentro del grupo de vendedores de cenas.

La cabeza de la res, si algún pensamiento tuvo y la esperanza de vivir siempre en su mente estuvo, hoy en un exhibidor humeante y muy calientita despierta el gran apetito y da rienda suelta al gusto. Por las manos del hábil despachador se desliza, sobre la tabla el cuchillo cortador, que da cuenta de los trozos de la carne de cabeza: cachete, lengua, ojo, sesos y maciza. Y en menos que se lo cuento, la cabeza se acabó, sólo los huesos esqueléticos del cráneo y sus quijadas quedaron, como recuerdo de una res que un día existió. Carnívoros desde chicos, somos los huetamenses, esto se explica porque la región tiene en su ganadería y agricultura un gran soporte económico. Antes no se aprovecha en la cocina la carne de la cabeza de res, porque tal vez, no se conocía lo sabrosa que es. En el jardín a su alrededor, encontrarás muchos expendios de tacos de carne de cabeza, atendidos por sus propietarios, en ocasiones, participa toda la familia.

Después de una sabrosa cena, un buen vaso de agua fresca de sandía, pitaya, tamarindo, limón, horchata, coco o melón. Esta agua de ricos sabores se puede encontrar en el mismo puesto o en las neverías de los portales, ustedes saben que en las aguas, paletas y nieves, no hay quien iguale a las paleterías y las neverías michoacanas.

Ahora a convivir con la gente del lugar, cae bien elegir una banca, sentarse en ella a descansar y recrear la vista con las diferentes manifestaciones de las personas que al jardín llegan: hay quienes dan vueltas y más vueltas, es una forma de disfrutar su tierra y sus encantos; otros llevan a sus niños de la mano y sin poderlo evitar, los guachitos se echan a correr sin que, poder alguno los detenga; hay también citas amorosas, parejas que llegan puntuales a su compromiso de amor; hay quienes van al jardín únicamente a saludar a los amigos y a leer el periódico. Hay quienes van a recrear la vista, a disfrutar de la belleza de las guachas. En fin son muchas las vivencias que se guardan en los recuerdos, los que forman parte del cotidiano vivir de la gente.

Por el mes de diciembre, una familia descendiente de la señora. “chicha” famosa por la elaboración de buñuelos y atole blanco; continúa con la tradición heredada por esa buena señora. ¡Buñuelos, apiñados, columnas de harina amasada, disciplina en el hacer y en el cocer. Esperanzas forjadas con el calor familiar y las manos hábiles y laboriosos de quienes participan en la elaboración de los sabrosos buñuelos los que en un ritual de obediencia van a parar a la cazuela de miel; miel que endulza y da sabor a ese postre tradicional. ¡Qué ricos son los buñuelos! Se apetece comerlos acompañados de un buen jarro de atole BLANCO. A un costado del jardín los puedes encontrar.

CHORIZO

mango